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Wednesday, July 2, 2014

La Preeminencia del Amor 1 Corintios 13



Introducción

"Pablo escribe la primera carta a los fieles de Corinto para hacer cesar las disputas que se habían suscitado entre ellos, reprender algunos desordenes y abusos que se habían introducido, y responder a varias preguntas que le habían hecho por escrito. Escribió el apóstol desde Éfeso, según se infiere del capítulo XVI, v. 8; y probablemente hacia el año 56 de Jesucristo" ^1. 

Corinto era una ciudad marcada por el comercio con todos los países del mundo antiguo y llena de personas de toda raza y mentalidad. Estaba ubicada en una situación geográfica clave para la comunicación del Peloponeso con el resto de Grecia, servía de puente para los viajes de Oriente, para los viajes de oriente a occidente. Su fundador fue Aletes, descendiente de Heracles. Estuvo gobernada por personalidades como Cipselo y Periandro. Fue aliada de los espartanos durante la guerra del Peloponeso durante muchos años, durante los periodos Clásico y Helenístico...

Algunas de las descripciones y los estereotipos que pueden citarse no pertenecen al siglo I, sino que reflejan un periodo anterior de su historia, antes de ser destruida por los romanos en 146 a. C., fue en la época anterior a esa fecha que Corinto se granjeó la reputación de ciudad notoriamente inmoral. En esa época temprana se decía que en el templo de Afrodita había un millar de prostitutas dedicadas al aspecto erótico del culto de esta diosa de la fertilidad. Refundada como colonia romana por el emperador Julio César en el año 44 d. C., Corinto resurgió como un centro de arte y cultura, renombrada por sus imponentes edificios públicos, estatuas y templos de mármol. Floreció de nuevo en la ciudad la fabricación de artículos de bronce de alta calidad. Pablo debió haber escuchado a menudo el “metal que resuena, o el címbalo que retiñe (1 C 13:1)〖 〗^2.

Notas:
Tim La Haye, Biblia de Estudio de Profecía (Nashville: Boadman & Holman, 2002), p. 1231 Nelson Wilton M., Nuevo diccionario ilustrado de la Biblia (USA: Caribe, Inc.,1998), p. 218

Se cree que el Apóstol Pablo fue a Corinto a principios del año 50 y se quedo un año y medio. En Corinto, Pablo se unió a Aquila y Priscila, que eran también fabricantes de tiendas y parece ser que ya sabían algo de Jesús. Se quedo allí a vivir y trabajar, y cada sábado predicaba a los judíos y a los griegos. La mayoría de los judíos no quería creer que Jesús era el Mesías y blasfemaban. Un día Pablo sacudió el polvo de sus vestidos y se fue a vivir a casa de Tito Justo, un converso que vivía cerca de la sinagoga. Entre los que creyeron estaba el jefe de la sinagoga Crispos que fue bautizado con toda su familia.

Los Hechos de los apóstoles nos informan de que cierto día los judíos de Corinto se unieron en contra de Pablo y lo arrastraron ante el tribunal acusándolo de que intentaba convencer ilegalmente a la gente para que siguiera sus enseñanzas. En la tribuna estaba el procónsul Galión, cuyo nombre se conserva en una inscripción en Delfos, lo que ha ayudado a la segura datación de esta etapa en la vida de Pablo. La acción de los judíos de Corinto no tuvo los resultados que esperaban. Galión nada más escucharlos y antes de que le diera tiempo a Pablo a abrir la boca les dijo: “Si se tratara de algún crimen o mala acción, yo os escucharía, judíos, con calma, como es razón. Pero como se trata de discusiones sobre palabras y nombres y cosas de vuestra Ley, allá vosotros. Yo no quiero ser juez en estos asuntos” (Hechos 18:12-15).

Una noche Dios le dijo a Pablo en una visión: “No tengas miedo, sigue hablando y no calles; porque yo estoy contigo y nadie te pondrá la mano encima para hacerte mal, pues tengo yo un pueblo numeroso en esta ciudad” (Hechos 18:9-10).

La denuncia de los judíos ante el procónsul no prosperó porque los únicos que eran hostiles a Pablo eran sus compatriotas, los judíos. A pesar de las adversidades, la iglesia de Corinto crecía. Habían pasado unos dieciocho meses cuando Pablo decidió abandonar Corinto porque tenía que salir de prisa para Éfeso. Se despidió de sus hermanos allí y acompañado de Silas, Timoteo, Aquila y Priscila se marchó.

En Éfeso escribió la primera y la segunda carta a los corintios en la que intentaba establecer la unidad y suprimir las divisiones. “Os conjuro hermanos por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que tengáis todos un mismo hablar, y no haya entre vosotros divisiones”, escribe en la primera (1:10). “Mientras que haya entre vosotros envidia y discordia ¿no es verdad que sois carnales y vivís a lo humano? ^3.

Pablo exhorta a la iglesia de Corinto a mantenerse en la fe, a portarse varonilmente y a cumplir el mandato divino. Además, el apóstol Pablo en su primera carta a los Corintios les hablaba del valor y la fuerza del amor, y en el capítulo 13 de la misma realza su importancia:

“Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y el lenguaje de los ángeles mismos, si no tuviera amor o caridad, vengo a ser como un metal que suena, o campana que retiñe. Y aunque tuviera el don de profecía, y penetrase todos los misterios, y poseyese todas las ciencias; aunque tuviera toda la fe posible, de manera que trasladase de una a otra parte los montes, no teniendo amor, soy nada. Aunque yo distribuyese todos mis bienes para sustento de los pobres, y aunque entregare mi cuerpo en las llamas, si el amor me falta, todo lo dicho no me sirve de nada. El amor es paciente, es dulce y bienhechor; el amor no tiene envidia, no obra precipitadamente ni temerariamente, no se ensoberbece, no es ambicioso, no busca sus intereses, no se irrita, no piensa mal, no se alegra de la injusticia, se complace sí en la verdad; a todo se acomoda, cree todo el bien del prójimo, todo lo espera y lo soporta todo. El amor nunca se acaba; las profecías terminaran y cesaran las lenguas y se acabará la ciencia. Porque ahora nuestro conocimiento es imperfecto e imperfecta la profecía. Mas llegado que sea lo perfecto, desaparecerá lo imperfecto. Cuando yo era niño hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, deje lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cómo fui conocido y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”.

I. Las situaciones de la iglesia en Corinto

En esta epístola Pablo está atacando la carnalidad de los corintios, quienes son unos niños en Cristo cuando deberían ser adultos en el sentido espiritual. Sólo podía darles leche en lugar de sólidos, pues no podían recibir tal alimento espiritual. Pablo les dice, “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía” (1 Corintios 3: 1-2). Pablo claramente reprueba su comportamiento y su estado espiritual ^4.

Notas"
Litsa I. Hadjifoti, Apóstol Pablo Sus viajes por Grecia, Chipre, Asia menor y Roma (Atenas: Editorial M. Toubis S.A., 2007) p. 110. Sujetosalaroca.org (10/12/09)

La iglesia en Corinto era una iglesia difícil de dirigir. Primeramente porque la mayoría de los opositores a la misma eran judíos. Segundo, las personas que vivan en Corintio estaban en una situación geográfica privilegiada, condicionados por el dinero, la esclavitud, la idolatría, llenos de vicios y costumbres paganas. En aquel tiempo ellos se rebelaban contra las autoridades apostólicas mientras Pablo trataba de comunicarles el desorden en el que vivían. Pablo exhortaba a la iglesia a hablar una misma cosa, con una misma mente y un mismo parecer; tenían problemas entre hermanos, y enfrentaban situaciones de indisciplina y falta de moral. Además, habla acerca de la perversión de la cena del Señor y el abuso de los dones espirituales. También, habla con respecto al atavío de las mujeres. En fin, exhorta a la iglesia de Corinto a corregir su conducta. Sobre todo, Pablo hace especial énfasis en seguir el camino del amor.

Pablo expresa la preeminencia del amor en su epístola. Ésta estaba dirigida a una iglesia corrupta. Una iglesia que a pesar de convertirse al cristianismo, enfrentaba divisiones, chismes, contiendas, placeres, y que en fin era indisciplinada. Esta carta en sus inicios dice que va dirigida a “Los llamados a ser santos”. La palabra viene del latín sanctus, del verbo sancire (consagrar y sancionar). Él que nos llamo a ser santos, quiere que nos consagremos a Él, en amor, guardando su palabra.

En las siguientes líneas interpretaremos lo que Pablo expreso en el capítulo 13 de la epístola dirigida a la iglesia en Corinto. Identificaremos cual era la intención de Pablo al exhortar a los creyentes de la época. Además, conoceremos cuales son las similitudes de la iglesia de Corinto y la iglesia en la actualidad. Por último, trataremos de aplicar todo lo aprendido anteriormente para que nuestra iglesia en la actualidad pueda vivir una vida en justicia, en paz y en amor.

II. Las exhortaciones a los Corintios

En este capítulo observamos las siguientes exhortaciones:

Aunque hablara en todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor seria como bronce que resuena o campana que retiñe (1 C. 13:1). Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios y la ciencia entera, aunque tuviera tanta fe para trasladar los montes, si me falta el amor, nada soy (1 C. 13:2). Aunque repartiere todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo para ser quemado, de nada me sirve (1 C. 13:3).

Estas líneas encierran primeramente un paralelismo sintético ya que la primera parte nos crea una expectativa que se completa y concluye en la segunda parte. Este pasaje está escrito en prosa epistolar; que comienza con una objeción y culmina con una respuesta a dicha objeción. La respuesta que deja sin dudas la objetividad y la importancia del amor.

Pablo pone frente a frente al evangelio y las capacidades intelectuales de la sociedad. El Evangelio no es fuerza intelectual, social, política, las inclinaciones del corazón natural, sus juicios, sus deseos, sus pasiones, eran, no solo diferentes a lo que es el evangelio sino que van en contra de la iglesia. El Evangelio incluyó las cosas que no tenían valor. La sabiduría de Dios, el poder de Dios, utilizó lo que era desdeñado por la sociedad, lo que según el sistema de valores del mundo no valía nada, y esto que era sin valor supero la sabiduría del mundo y el poder de la sociedad. Los “Nada” conquistaron a los que Eran ^5.

En el capitulo anterior la Biblia nos dice que procuremos los mejores dones, pero que el camino excelente es el amor. Los griegos en la época de la iglesia primitiva demandaban sabiduría y los judíos señales. Todos querían excelencia de palabras, dominio de lenguas y sabiduría humana. Sin embargo, Pablo nos dice que aun teniendo los mejores dones si nos faltara el amor nada somos.

Este capítulo comienza diciendo que “aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta amor seria como metal que resuena o campana que retiñe”. Pablo hace una comparación al címbalo que era usado por los antiguos griegos y romanos en sus ceremonias religiosas. Encontramos que Pablo dice que no importa la cantidad de lenguas o dones que podamos tener, si no tenemos amor. En aquella época, la filosofía y el conocimiento de determinadas materias u oficios imperaba. Sin embargo, el mismo Pablo decía que todas las cosas que eran ventaja para él, las consideraba sin valor, por causa del conocimiento de Cristo.

Pablo nos muestra y describe como es el amor con las siguientes palabras: El amor es sufrido, es benigno; no tiene envidia, no es jactancioso; no se envanece (1 C. 13:4). No hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor (1 C. 13:5). No se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad (1 C. 13:6).Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (1 C. 13:7).

Notas: 5. JoyasdelaBiblia.blogspots.com (10/12/09)

Estas líneas encierran un paralelismo sinónimo ya que presentan el mismo pensamiento. Cada una de las palabras mencionadas anteriormente nos muestra la perfección del amor de Dios, Padre; y Jesucristo, Hijo. El mejor ejemplo de esto, lo encontramos en Juan (3:16). Esta es una muestra perfecta del amor que Dios el Padre tuvo por nosotros, y de Su amado Hijo que murió por nosotros. Un amor puro, que fue sufrido, benigno, no considero el ser Hijo de Dios como cosa a que aferrarse, sino que obedientemente padeció y fue hasta la muerte; para dar su vida en rescate a todos aquellos que en Él creen.

Conocemos el termino “amor” de esta manera: El verbo ‘ahab designa el amor sexual (Oseas 3:1), paternal (Gn 25:28), de amistad (1 S 16:21) y del prójimo (Lv 19:18), que incluye al compatriota y extranjero que habita en Israel (Lv 19:34). Se exhorta a ayudar y perdonar al enemigo personal (Éx 23:4; Pr 25:21), pero no se habla de amarle. Los profetas utilizan el término khsed (misericordia) para describir la relación que Dios demanda entre su pueblo, particularmente con los pobres y desamparados (Os 6:6; Is 1:17; Ez 18:12; Am 2:6). El antiguo testamento declara que el hombre debe amar a Dios en respuesta al amor de este: debe ser un amor total y pleno (Dt 6:5) rendido solo a Él y expresado en servicio, obediencia y reverencia (Dt 10:12). La profesión de ese amor a menudo inicia la alabanza en los Salmos (18:1; 73:25; 116:1; Lm 3:24). El amor de Dios por el hombre raramente se expresa en el Antiguo Testamento con los términos amar (‘ahab) o amor (‘ahaba); más bien se habla de la khesed (misericordia, fidelidad activa), khen (favor, gracia) o rikham (misericordia, compasión). Este amor se expresa en los actos históricos por los que Dios eligió, creó, libertó, y guió a su pueblo.

Todas las relaciones que el Antiguo Testamento menciona se profundizan y llevan a cabo en el Nuevo Testamento. Jesús resume la ley en el mandamiento del amor a Dios y al prójimo (Mt 7:12; 22:34-40). Pablo destaca que es la respuesta del amor de Dios hacia el hombre y la consecuencia de este. Este amor ha hallado su perfecta manifestación y realización en Jesucristo. Pero es sobre todo en la muerte y resurrección de Cristo donde Dios ha puesto en acción su amor para nuestra redención (Ro 5:6; 8:32; Tit 3:4). Cuando interpretamos la expresión cumbre de Juan: “Dios es amor”, debemos recordar que las características del amor manifestadas en la Escritura son: personal, voluntario, selectivo, espontaneo, fiel a su pacto, justo, exclusivo y redentor ^6.

Notas: 6. Nelson Wilton M., Nuevo diccionario ilustrado de la Biblia (USA: Caribe, Inc.1998), p. 40

El amor del que Pablo nos habla es un resumen del inmenso amor del Padre. Dios es amor. Dios es perfecto y debemos seguir el camino de la perfección. Jaime Barilko nos dice: “Perfecto es originariamente lo concluido, lo acabado, lo finito; luego significa también lo que contiene todas las virtudes y las gracias propias a su condición, lo insuperable”. El Padre en su perfección mostro su amor por el mundo, por medio de Su Hijo unigénito; para que todo aquel que en Él crea no se pierda, mas tenga vida eterna. Esto nos muestra la preeminencia del amor visto ante los ojos de Dios y reflejado ante el mundo. Además de lo visto anteriormente Pablo nos dice que el amor nunca deja de ser. Las profecías se acabarán, cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. En parte conocemos y en parte profetizamos, mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Otra vez señalo ¿Qué es lo perfecto? ¿Qué nos quiere decir Pablo con estas palabras? Robert L. Tomas señala lo siguiente:

El propósito de este párrafo es establecer la eternidad del amor. El comienzo del párrafo “el amor nunca deja de ser” (v.8) y el final: “El mayor de ellos es el amor” (v. 13) así lo demuestra. Entre los dos puntos, el escritor muestra la eternidad del amor mediante un par de contrastes: el primero, entre la duración de los dones de revelación que podrían o no extenderse hasta el regreso de Cristo (13:10-11) y la triada de fe, esperanzan y amor.

Ahora vemos por espejo, oscuramente. El conocimiento del plan de Dios para el futuro es limitado, pero en la eternidad, conoceremos como fuimos conocidos, los que indica un conocimiento cabal. Aun con el conocimiento ampliado que ofrece el libro de apocalipsis, nuestro conocimiento de las cosas celestiales es sumamente limitado ^7.

Pablo conocía la existencia de un periodo anterior cuando Dios hablo directamente a sus profetas. Ese periodo llego a su fin con los profetas Hageo, Zacarías y Malaquías, y fue seguido por cuatrocientos años de silencio (véase Mateo 23:35-37; Hechos 1:1-2). También sabía que el cierre del canon del Antiguo Testamento coincidió con el cese de la profecía del Antiguo Testamento mucho antes de la venida de Cristo. Era consciente que ahora estaba en medio de un nuevo periodo durante el cual Dios hablaba directamente a sus apóstoles y profetas, resultando en pronunciamientos inspirados, parte de los cuales ocupaban su sitio junto con el canon del Antiguo Testamento como escrituras Inspiradas. De modo que por inspiración del Espíritu describe su incertidumbre al escoger terminología y material ilustrativo que eran compatibles. Sabía que lo parcial sería reemplazado, ya fuera por lo maduro o lo completo; y quizás por lo primero y luego por lo segundo ^( 8). 

Notas: 7. Robert L. Tomas, Understanding Spiritual Gifts (MI: Kregel publications, 1999), p. 202

III. El mensaje dirigido a la iglesia actual

Como sucedió en la iglesia de Corinto sucede actualmente. Los conflictos en la iglesia actual continúan y la falta de amor prevalece. La Palabra misma nos dice que por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará (vea Mateo 24:12). La Palabra de Dios nos insta a no andar como los otros gentiles, que andan tras la vanidad de su mente; teniendo el entendimiento entenebrecido, sino a seguir la paz, el amor y la santidad, sin la cual nadie verá a Dios. (Vea Efesios 4, Filipenses 4). Además, nos dice que debemos ser genuinos en nuestro amor. Los conflictos disminuirían si estuviésemos dispuestos a amar a la manera de Dios.

Por otra parte, también nos habla del don de profecía, el descubrimiento de todos los misterios, la ciencia entera y la fe. Esto quiere decir que si tuviésemos el don de profecía y habláramos con excelencia de palabras, conociéramos todas las verdades de la ciencia y una fe tan inmensa como para ordenarle a los montes (problemas o sufrimientos) que se aparten, pero no tuviéramos amor, nada seriamos. Probablemente seriamos “algo” ante los ojos de los hombres y del mundo, pero nada ante los ojos de Dios. ¿Por qué? Porque Dios funciona de manera diferente al mundo. El mundo demanda conocimiento y ciencia, los creyentes demandan señales, pero en el cielo hay uno superior a todos que demanda “amor” y que dice que sin eso, nada somos.

Además de estas cosas, la Palabra dice que aunque repartiere todo lo que tengo y entregare mi cuerpo para ser quemado, de nada me serviría. Podemos ser filántropos, podemos luchar por determinados ideales y creencias pero si no tenemos amor de nada nos serviría. Más allá, dar nuestros cuerpos en sacrificio, pero si no estamos llenos de amor, de nada vale. Esto quiere decir en pocas palabras, que sin amor, no servimos, nada somos, nada valemos y nada tenemos.

Notas: 8. Robert L. Tomas, Understanding Spiritual Gifts (MI: Kregel publications, 1999), p. 203. 

La sana doctrina ha sido desviada. Cuando Pablo nos habla es su carta a los corintios, nos habla con una sana doctrina; la doctrina que exhorta, redarguye y que convence de pecado. ¿Pero qué sucede actualmente? Sin caer en críticas, ni juicios, el evangelio puro se ha transformado en un evangelio a conveniencia. Los seudo-apóstoles y seudo-profetas han tergiversado la doctrina. El evangelio que una vez fue de paz y de amor, se ha convertido en un negocio que se ofrece al mejor postor; en el que se predica todo menos el amor.

Por otra parte, los afanes de esta vida están ahogando a los creyentes. Vivimos en un mundo en el que existen una gran cantidad de demandas y exigencias en el ámbito social, económico y cultural. Es difícil de aceptar, pero los creyentes en vez de llevar la iglesia al mundo; están trayendo el mundo a la iglesia. No hay reverencia, no hay exhortación, no hay sana doctrina, no hay mucho temor de Dios. Lo que es peor, ni siquiera están enseñando lo que es el principio de la sabiduría (Vea Proverbios 1:7). Al igual que sucedió en la iglesia de Corinto sucede en la iglesia de hoy.

En este pasaje se nos dice que el amor es el camino excelente para todo cristiano. Que debemos esforzarnos por ser mejores cada día, mejores hijos; mejores amigos, mejores hermanos; y mejores creyentes. Debemos crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios ya que en ella encontramos la verdad del excelentísimo amor de Dios. Si creyéramos fielmente y cumpliéramos con las cosas escritas, a cabalidad; el Todopoderoso Dios haría resplandecer su rostro sobre nosotros. Caminaríamos en amor y creceríamos en amor, durante todo nuestro peregrinaje hasta llegar a la eternidad.

Es lamentable que las iglesias y los creyentes de hoy estén muy preocupados por los dones espirituales más que por el amor. Muchos creyentes en la actualidad hablan en lenguas, tienen diversos dones, enseñan, se destacan en lo que yo personalmente llamo “la alfombra roja del cristianismo”, con temor y temblor lo digo. A la iglesia se le olvida que la Palabra de Dios nos habla de un camino estrecho en el que muchos procuraran entrar y no podrán. En este camino se nos enseña a que debemos ser amables, benignos, pacientes, lentos para la ira, dispuestos para toda buena obra, viviendo en santidad, sin engaños, ni hipocresías, sin envidias, ni disoluciones. El camino angosto establece que debemos amar a nuestros enemigos, bendecid a los que nos ultrajan y orar por aquellos que están perdidos. Debemos ser cada día más parecidos a nuestro Señor Jesucristo.

De esta manera se refleja la importancia del amor que es eterno. El amor es el único que nunca acabará. Las profecías acabarán, la ciencia acabará, pero cuando venga lo perfecto todo lo que es en parte cesará. Dejaremos de conocer en parte, para saber cómo fuimos conocidos. Las profecías estarán todas cumplidas, el misterio de Dios consumado y nuestra esperanza de alcanzar el reino ya no será esperanza sino realidad. Es por esto que Pablo dice que ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor; pero que el mayor de ellos es el amor.

IV Nuestra misión en la actualidad

En este capítulo observamos que la enseñanza que Pablo dejó en su epístola es trascendental. La misma no pierde vigencia sino que retoma fuerza a medida que van pasando las épocas. Los problemas se intensifican y proféticamente se va cumpliendo todo lo establecido en la B iblia. Sin embargo, algo está pasando en la iglesia actual ya que muchos de los creyentes hacen caso omiso a la Escritura. No hay quien exhorte, no hay quien llame a la santidad y mucho menos quien hable del amor. Todo el mundo va en búsqueda de lo suyo y no de lo que es de Cristo Jesús. Me pregunto ¿Qué le sucedió al amor? Si el apóstol Pablo exhortó a la iglesia a andar en amor, nosotros también debemos hacer la misma exhortación.

Esto quiere decir que como lo señala (1 C. 13:13), por ahora permanecen la fe, la esperanza, el amor, pero el mayor de ellos es el amor. La iglesia debe crecer en ese sentir, sin olvidar que se debe fundamentar en el cimiento, en Cristo; acompañados de la Palabra, los dones usados con responsabilidad y sabiduría, y del Espíritu Santo del Creador. De la misma manera, debemos recordar que la misión no es dar a conocer la cantidad de dones que Dios nos ha provisto, sino hacer la obra de aquel que nos envió. Usando los mismos con sabiduría, en temor y reverencia al Todopoderoso Dios.
En general podemos hacernos las siguientes preguntas:

¿Por qué el apóstol Pablo nos dice que el amor nunca deja de ser? Porque Dios es eterno. Dios es amor. Dios nunca dejará de ser Dios y por ende el amor tampoco dejará de ser. Dios es eterno y es amor.

¿Por qué en parte conocemos y en parte profetizamos? Conocemos la Biblia, tratamos de interpretarla lo mejor posible, sin embargo debemos reconocer que tenemos nuestras limitaciones debido a que nuestro conocimiento es limitado. En parte conocemos y en parte profetizamos, pero cuando venga lo perfecto todo lo que es en parte se acabará.

¿Por qué nos dice que cuando venga lo perfecto lo que es en parte se acabará? El término perfecto se refiere a cuando hayamos alcanzado nuestra completa plenitud en Cristo. También encierra la madurez y el crecimiento espiritual que solo Dios nos puede dar. Tal perfección es para llegar a la estatura del varón perfecto, Cristo Jesús Señor nuestro.

¿Por qué vemos por espejo en oscuridad? Porque pronto veremos cara a cara y sabremos como fuimos conocidos. Sabremos cómo nos conoció el creador quien también nos escogió desde antes de la fundación del mundo para ser sus hijos.

¿Por qué el amor es el mayor de todos los dones? Mientras estemos esperando nuestra redención, mantenemos nuestra fe puesta en el autor de nuestra salvación. La esperanza va acompañada estrechamente de la fe, ya que la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve; pues, lo que ya vemos para que esperarlo. Pero, en nuestro caminar, en nuestro peregrinaje se nos dice que debemos ser imitadores de Cristo; y como el mismo Pablo lo señala en este capítulo, sin amor nada somos. Aunque tengamos los mejores dones, hagamos señales y prodigios, hablemos en lenguas, sin amor estamos vacios. El amor es totalmente un principio para todo creyente.

Luego de todo lo aprendido nos hacemos la pregunta: ¿Qué debemos hacer? La aplicación de este capítulo en la actualidad es de suprema importancia. ¿Por qué? Nuestra misión debería ser mostrar al mundo la luz que hay en nosotros. El amor que tenemos entre hermanos, iglesia, amigos, pueblos, razas y culturas. De la misma manera que lo haría Cristo Jesús si estuviese en estos tiempos; mostrando el amor no fingido y caminando en paz. Vivimos tiempos peligrosos, en los que la maldad y la mala simiente están por doquier. Es por esto que la aplicación de este capítulo en la vida de los creyentes es de suprema importancia.

Los conflictos continúan siendo los mismos, no varían mucho en comparación con los que enfrentaba Pablo; más aún me atrevería a decir que se han incrementado. La iglesia actual, al igual que la iglesia de Corinto, enfrenta problemas de disensiones, inmoralidad, fornicación, adulterio, injusticias, pleitos, disputas y una extensa lista que no vale la pena ni mencionar. Pero estamos aquí para edificar y no para destruir, tal y como lo hizo Pablo en su época.

Para concluir, la carta que Pablo escribió a los corintios se puede tomar perfectamente como ejemplo dedicado a la iglesia actual. La Palabra de Dios no pierde vigencia, sino que nos actualiza diariamente. Observamos a un apóstol que destaca la importancia del amor y que exhorta a la iglesia a seguir en ese camino. Tenemos a un Dios que es amor y a un salvador que fue ejemplo perfecto del amor al que hace alusión Pablo en esta epístola. Nos corresponde como iglesia aplicar las enseñanzas y los mandatos divinos a nuestra vida diaria. Dios no quiere que seamos solo oidores, sino hacedores de su Palabra.

Conclusión

En conclusión, luego de conocer las vicisitudes de la iglesia de Corinto y caminar un poco a través de la historia; analizar e interpretar lo que Pablo quería expresar, podemos decir que no nos diferenciamos mucho en lo que respecta a los problemas y situaciones que Pablo enfrentaba en aquella época. Actualmente los problemas continúan siendo los mismos. Lamentablemente son pocos los “Pablos” que quieren salir y llevar la voz sin tener miedo a replicas o discriminaciones. Son pocos los que quieren exhortar y atestiguar de la verdadera fe y el evangelio puro. Aunque, seria injusta si generalizara, pero doy una opinión de forma responsable sin juzgar a nadie. Pero el buen testimonio de uno es el buen testimonio de todos ya que la iglesia es una y uno el cuerpo de Cristo. Dios pesa y conoce los corazones de aquellos que realmente son suyos y luchan por la fe en Cristo y el amor de nuestro Dios.

El capítulo 13 de primera de Corintios continúa en vigencia al igual que toda la Biblia. Este capítulo nos relata parte de la historia, parte del presente y parte del futuro. Los conflictos que se vivían en aquella época continúan siendo los mismos en la actualidad. La carencia de amor en la iglesia de Corinto es comparativa a la carencia del amor en la iglesia actual. Este capítulo no está desarticulado sino que ha recobrado ánimo y vida en aquellos que desean guardar la Palabra de la paciencia de nuestro Señor Jesús en el camino del amor.

Pablo fue muy claro al decir que sin amor nada somos. Podemos tener dones, ciencia, fe y hasta entregar nuestros cuerpos para ser quemados; pero sin amor nada somos. La supereminencia del amor es infinita. Su importancia es incalculable, tanto que se muestra como el camino excelente entre los dones, la fe y la esperanza. Sobre toda cosa guardada debemos guardar nuestro corazón porque de el mana la vida y el amor de Dios que es en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Bibliografía

La Haye Tim. Biblia de estudio de profecía. Nashville: Boadman & Holman, 2002.
Wilton M. Nelson. Nuevo diccionario ilustrado de la Biblia. USA: Caribe, INC, 1998.
Hadjifoti Lisa. Apóstol Pablo sus viajes por Grecia, Chipre, Asia menor y Roma. Atenas: Toubis, S.A., 2007.
Tomas Robert. Understanding Spiritual Gifts. MI: Kregel, 1999.
Joyasdelabiblia.blogspots.com
Sujetosalaroca.org 



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