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Wednesday, March 30, 2011

“Cristo La Respuesta a Todas sus Preguntas”


Herman J. Hegger, ex sacerdote católico,  creó en Holanda una revista llamada “En La Calle Recta”. Esta revista publicó un libro que se llama “Cristo La Respuesta a Todas sus Preguntas”, por el autor,  Fco. Rodríguez P., quien ofrece un compendio de preguntas y respuestas a sus lectores. Estas son algunas de las palabras que el autor presenta en la introducción de este libro:

“Este libro, lleno de preguntas y respuestas, nace del diálogo sincero y sencillo que hemos mantenido bajo la luz de la Palabra de Dios durante años con católicos y no católicos. Muchos de nuestros lectores nos pidieron la recopilación de todas estas preguntas, en forma de carta, con sus correspondientes respuestas. No debemos olvidar que nuestra respuesta es un diálogo, no una definición dogmática. Lo único que pretendemos con ese diálogo, en el caminar del día a día, es llegar con nuestros interlocutores hasta Cristo: el Camino, y la Verdad y la Vida”.

Este compendio ofrece una cantidad de información que para la Gloria de Dios vale la pena compartir con creyentes y no creyentes, ya que responde a muchas dudas entre el catolicismo y el protestantismo. Es por esta razón, que me gustaría recomendarles esta revista y su página web, en la que encontraran información fielmente dedicada a defender la posición de las Sagradas Escrituras, bajo la fe de Cristo. Como lo dice el libro de Judas: “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 1:3). 

A continuación, expongo una de las preguntas, para aquellos que quieran saborear un poquito la lluvia de preguntas y respuestas que se exponen en este libro, o bien sírvase visitar:  Fuente 

CRÍTICA CATÓLICA

Señores de En La Calle Recta:

Una conocida mía de Canarias, que ha tenido la poca vergüenza y la desgracia de convertirse al protestantismo, me envió fotocopia íntegra de su revista, nº 111, Julio-Agosto 1991. Dicha revista, como se ha de suponer, gozó de mi total rechazo y desaprobación. Lo que en ella se dice es incoherente, absurdo y ridículo; no entiendo nada. Porque yo, ante todo, soy católica, apostólica y romana, y jamás cambiaría mi fe aunque me arrancaran mi piel a tiras.

Pertenezco a la Iglesia verdadera, que como todo mundo sabe es la católica; obedezco íntegramente las enseñanzas del Papa, y me guío por las orientaciones del Magisterio eclesiástico, rechazando todo lo que pueda ser dudoso o dañino contra la sacrosanta fe católica, apostólica y romana.

Yo me esfuerzo por ser santa, y paulatinamente lo voy consiguiendo. ¡Es tan fácil! yo no soy como otras personas, despreocupadas e indolentes. Voy a misa todos los domingos, comulgo también semanalmente, doy limosna a los pobres y rezo diariamente el rosario. Hago novenas y triduos a los santos, y santas y Virgen María, que ya han tenido la bienaventuranza de estar con Dios en el paraíso. Me esfuerzo bastante y sé que mi trabajo tendrá su recompensa.

Porque yo soy obrera de Dios y, por consiguiente, tengo derecho a mi salario. Así lo ha dicho Jesús. Yo no leo la Biblia - y eso que la tengo - por la sencilla razón de que no la entiendo y su lectura me puede ser perjudicial. Me atengo al Magisterio de la Iglesia, ¿qué más puedo desear y pedir? La Iglesia es mi maestra y me dirige sabia y correctamente. Además, no existe ninguna ley moral que a mí me obligue necesariamente a leer la Biblia esa. Pero ustedes son ridículos, falsos e hipócritas, que mienten con descaro y engañan a la gente conduciéndolas por un camino de incertidumbre y perdición. La salvación sólo está en la Iglesia Católica, en el Papa y en los méritos de los santos y de la Santísima Virgen María, única abogada e intercesora entre los hombres y Jesús. Con esta fecha, inicio una novena a la Virgen de la Victoria, para que en su misericordia divina les cambie el corazón de piedra que tienen, por uno de carne.

Atentamente, Ana Ramírez de Blasco


Nuestra respuesta:...

Señora Ramírez: Quiero dar contestación a su carta porque, en el fondo, le creo a usted una sincera católica, como un prototipo de persona engendrada por la religiosidad católica en la más profunda obscuridad. Así hay, lamentablemente, cientos y cientos de personas dentro de la religión católica. Esa persona conocida suya de Canarias, que le entregó el número 111 de nuestra revista, probablemente vio en usted esa sinceridad religiosa, pero también vio su error.

Usted dice de ella que “tuvo la poca vergüenza y la desgracia de convertirse al protestantismo”. No, señora, esa persona no se convirtió al protestantismo, sino a Cristo; y eso no es una desgracia, sino una gran bendición de Dios; y no ha tenido poca vergüenza, sino que salió de la vergüenza de vivir en la idolatría, y sin Cristo en el mundo, para que cuando Él venga no apartarse de Él avergonzada (1 Juan 2:28). Usted afirma que, lo que dice nuestra revista, “es incoherente, absurdo, ridículo; no entiende nada”.

Yo me pregunto, ¿si no entiende nada, cómo puede emitir un juicio tan negativo sobre ella? ¿No es tal actitud incoherente, absurda y ridícula? Repasé el contenido del número citado, y me gustaría preguntarle: ¿Es ridículo lo que se afirma en la página 3: que sólo nos podemos apoyar en la justicia de Cristo? ¿O es ridículo el exterminio nazi como se narra en las páginas 5 a la 7? ¿Es absurdo que un verdadero creyente afirme, que ya no es él, sino Cristo en él; y que el creyente ve en la Escritura y en sí mismo que Cristo le limpia de pecado, siendo el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, como se afirma en las páginas 8-10?

¿Son incoherentes los testimonios de Rosario y Loli, (págs. 11-18) que fueron rescatadas de las tinieblas de su propia religión a la Luz de Cristo, por lo cual ellas se sienten llenas de luz y de verdad en el amor de Cristo? ¿Le parece ridícula la fe salvadora, como se narra en las últimas páginas? Yo sé que el único argumento, que tiene para refutar todo esto, es que es católica, apostólica y romana, y obedece al Papa. Pero ni el Papa ni el magisterio de la Iglesia le salva. Sólo Cristo es el Salvador y nadie más. “El que cree en el Hijo de Dios tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

Menosprecia el plan salvador de Dios en Cristo

Lo que usted hace para ser santa, es una prueba evidente de que usted se proclama su propia salvadora. Usted piensa que con toda esa actitud religiosa se hace santa, justificada ante Dios. Eso es menospreciar todo el plan de salvación de Dios en Su Hijo, Jesucristo, “el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención” (1 Corintios 1:30). “No teniendo mi propia justicia (como hace usted) que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios (no suya, señora) por la fe” (Filipenses 3:9). “Dios es el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús” (Romanos 3:26). Como ve, el lenguaje de Dios, que se nos revela en las Escrituras, es totalmente distinto al suyo y al que usted acepta del llamado magisterio de la Iglesia Papal.

Usted contradice al Espíritu

Algo que me llama profundamente la atención en usted, es que no lee la Biblia, porque no la entiende, y su lectura le puede ser perjudicial. Si la Biblia contiene la revelación de Dios al hombre, con su pacto y sus promesas en su plan de salvación en Cristo, ¿cómo no va a leer la Biblia un cristiano que se precie de serlo? Más bien escudriñará todos los días las Escrituras, para que el Espíritu le muestre la inmensidad y las riquezas del Amor de Dios en Su Hijo, Jesucristo; y la certeza y la gratuidad de la salvación por la fe en Cristo. “Para que por la consolación de las Escrituras tengamos esperanza” (Romanos 15:4).

Usted dice que no entiende la Escritura, ¿cómo es posible que una persona tan “santa” como dice ser, no entienda lo que Dios nos revela por el Espíritu Santo? ¿No será que toda esa aureola de santidad y perfección, con la cual usted misma se corona, es una pura fantasía? ¿Cómo un hijo de Dios que tiene el Espíritu de Cristo, no va a entender, lo que Dios nos reveló por su Espíritu?

“Toda la Escritura (la Biblia) es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16). ¿Cómo, pues, puede usted pensar que la lectura de la Biblia le puede ser perjudicial, cuando el Espíritu mismo nos dice que es útil para enseñar, redargüir, para corregir, para instruir en justicia? ¿No está usted con sus pensamientos contradiciendo al Espíritu, desobedeciendo a Dios y negando a Cristo?

Porque Él dice:

“Si vosotros permanecéis en mi Palabra seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31,32). ¿Cómo, pues, va usted ser discípula de Cristo, conocer la verdad y ser libre, si piensa que la simple lectura de Su Palabra le puede ser perjudicial? Cuando Cristo dice que no sólo es necesario leerla o saberla, sino permanecer en Su Palabra. Usted a esto responde que “no existe ninguna ley moral que le obligue a leer la Biblia”.

Ciertamente no es una obligación sino una necesidad para todo aquel que cree en Cristo. Como yo no tengo obligación de comer todos los días sino necesidad, si quiero mantener una vida física; así es con la Palabra de Dios, si quiero ser discípulo de Cristo, conocer la verdad y ser libre de este cuerpo de muerte, necesito permanecer en Su Palabra.

Cristo Nuestro Único Camino

Usted dice que somos ridículos, falsos e hipócritas, que mentimos con descaro y engañamos a la gente conduciéndola por un camino de incertidumbre y perdición. Señora, como puede ver, aun por esta misma carta, nuestro único camino de salvación es Cristo. Porque Él es el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre, sino por Mí (Juan 14:6). Y en este camino rogamos a todo hombre que ande. Porque este Camino, Cristo, es el único cierto, y de salvación no de perdición, como usted nos dice. ¿Y porque andamos en este Camino verdadero y de vida, que es Cristo en nosotros, usted nos tacha de falsos e hipócritas? ¿Cómo puede ser mentiroso, falso e hipócrita, el que anda en la Verdad, la Luz y la Vida del Espíritu?

Más bien esos calificativos cuadran mejor a toda persona o institución, que fuera del único camino para ir a Dios, que es Cristo, establecen sus propios caminos, sus propias normas y sus propios magisterios que, aunque tengan apariencia de piedad, nunca pueden salvar al hombre, ni justificar al hombre ante Dios.

Esto es lo que usted hace al afirmar que la salvación sólo está en la Iglesia Católica, en el Papa… en María, única abogada e intercesora entre el hombre y Jesús. Si usted dice que esto es cierto, al mismo tiempo afirma que Cristo miente, cuando atestigua que Él es el Camino, la Verdad, y la Vida: y nadie viene al Padre, sino por Mí. O cuando dice: “Separados de Mí nada podéis hacer” (Juan 15:5). “Yo rogaré al Padre, y os dará otro consolador, para que esté con vosotros siempre, el Espíritu de verdad” (Juan 14:16-17). Cristo no habla de María como abogada, sino del Espíritu Santo. Cristo mismo, de acuerdo con los profetas, se anuncia como el único Mediador y Salvador, por lo tanto nada de eso es el Papa y su Iglesia Católica. El apóstol Pedro, a quien usted y su Iglesia llaman el primer papa dice de Jesucristo: “En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

Cuán lejos está este Papa y su Iglesia Papal de la fe cierta y salvadora del apóstol Pedro. Nosotros estamos totalmente de acuerdo con el testimonio de Pedro. ¿Es para usted el apóstol Pedro falso e hipócrita, porque dice todo lo contrario de lo que dice usted y su Papa? El apóstol Pablo afirma “Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a Sí mismo en rescate por todos” (l Timoteo 2:5). Cristo fue el que se dio en rescate por todos, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna. No se habla de ningún otro nombre o mediador para ser salvos fuera de Cristo.

¿Y quién es usted o su Iglesia para inventar otros nombres o mediadores para salvar al hombre, en contra de lo que dice Dios en Su revelación? ¿No es ese un camino de mentira y perdición para todo el que lo sigue?

Cristo es nuestra Victoria

Termina su carta haciendo mención de una novena por nosotros a la Virgen de la Victoria.

Nosotros damos gracias a Dios “que nos da la Victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57). Cristo es nuestra Victoria y nadie más. Nuestra fe en Él es la victoria que vence al mundo (1 Juan 5:4). Nosotros rogamos al Señor que en Su infinita misericordia le abra los ojos para que vea las tinieblas en que se encuentra; y se vuelva a Él en plena certidumbre de fe.

Definitivamente, la revista del hermano Herman y el libro del hermano Francisco son de mucha bendición y orientación. También, todo el material que publican. Dios bendiga su ministerio. 



Bibliografía: 

Rodríguez, Francisco. (2002). Cristo la Respuesta a todas sus preguntas. Recuperado el 30 de marzo de 2011 de http://www.inderechtestraat.nl/UserFiles/59/File/publicatie%20bestanden/1149663623.pdf 

Esperamos que esta lectura sea de provecho. !Dios les bendiga!

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